martes, 6 de octubre de 2015

La curiosidad mató al gato



Hoy, como diría una amiga mía, me siento cimbreña, así que he decidido despotricar un poco más de todo el mundo. Pero lo vamos a hacer sutilmente hablando sobre la curiosidad.

Mirad, gracias a mi carrera, estoy expuesta a todo tipo de libros, desde los más coñazos que querrías enterrar y no volver a leer en la vida hasta los que querrías leer una y otra vez, y que tratan también todo tipo de temas. Todos ellos tienen algo que aportar. Pero, dejando a un lado la carrera, yo no paro de leer prácticamente nunca. Ahora mismo tengo una pila de libros que me miran con ojos golosos y yo a ellos con un ansia que me come. Y cuidadito con salir de casa a dar una vuelta por el centro o por cualquier sitio con una librería cerca porque es muy posible que me agencie otro y lo añada a esa pila, incrementando así mi ansia. Vamos, que estoy leyendo un libro y ya me mata la curiosidad por saber qué esconden los demás. Esto no solo me pasa con los libros. También soy adicta a las películas, las series, la música, el arte en general, y si puedo leer sobre ello y hablar con conocimiento, mucho mejor…

Dicho esto, lo que me inquieta es lo siguiente: ¿por qué la gente no tiene curiosidad? ¿por qué la gente se regocija en la ignorancia? Yo no soy la persona más curiosa del universo ni por supuesto la menos ignorante; alguna cosa sé pero me quedan infinitas por conocer y es frustrante saber que jamás las podré conocer todas. Por eso intento leer lo máximo posible, no solo obras literarias, sino también ensayos, artículos, etc. que me aporten información nueva. Pero esto no le pasa a todo el mundo. 

Hablando del círculo de personas que me rodea, solo puedo decir que, más allá de mis amigos filólogos, conozco a 3 personas que leen diariamente. Claro, a estas tres personas las tengo fritas a regalarles, prestarles y recomendarles libros. A los demás solo puedo recomendarles películas o series (y muchas veces ni siquiera se animan a verlas). De la música ya ni hablamos; con tanto reggaetón (aún me pregunto cómo este estilo de música contiene en su nombre “reggae”, menudo insulto para Marley), la gente ya no se para ni a saborear una buena melodía, un buen solo o una buena letra, nos vale con el “dale, mami, eres mía, dale, dale” (muy profundo todo y casi nada sexista –nótese el sarcasmo-) y la música perruna que lo acompaña (sin desmerecer a los perros, que son geniales). Y creedme, hablo con conocimiento porque yo soy de esas que termina cantándolas todas, 1) porque te las ponen hasta cuando vas a por el pan y 2) porque ya nadie sale a locales donde pongan buena música; dejándome llevar por los gustos sociales (aunque hoy en día qué no es mainstream?)… Una pena… 

Dejando a un lado la digresión musical, no os creáis que no he intentado iniciar al resto de mi círculo en la lectura. De hecho, lo intento siempre que puedo y además intento buscar el libro ideal para cada uno. “Oye, B, a ver si me recomiendas un libro… alguno que me pueda gustar”; a ver, igual te tienes que dejar llevar un poco, chato, porque si hasta ahora lo que has leído es Crepúsculo o Cincuenta sombras de Grey, pues vamos mal (y sí, yo también leí Crepúsculo). Al final, es muy probable que termine por regalarles ese libro que creo que les puede gustar. Lo que más me gusta es regalar libros. Aunque algunos destinatarios te miran con esa cara de “sabes que no me lo voy a leer, no?” mientras te dicen “ay, muchísimas gracias, a ver si tengo tiempo para leérmelo”. Por una parte me hace ilusión regalarlos porque me da la impresión de haber hecho un bien a la sociedad; pero cuando dicen esas frases, a B se le rompe el corazón en pedacitos muy pequeños. Esa frase significa que no se lo van a leer y lo que es más: que ni siquiera lo van a intentar, con la excusa de “es que a mí no me gusta leer” o “el último que me recomendaste no me gustó” o “estoy de vacaciones y en vacaciones no se lee”… Esta última frase ya sí que me mata y me remata (como a Miguel Bosé). Os voy a explicar una cosa: leer en vacaciones es lo mejor. Yo, que me he acostumbrado a leerme hasta 5 novelas en una semana (por obligación), os digo que lo mejor es leer por placer cuando no tienes nada que hacer y disfrutar de cada palabra que lees. Y si no te gusta leer, es porque no has encontrado aún tu libro ideal. No tiene porqué ser ficción; a lo mejor te interesa más un libro histórico o una biografía… Hay mil opciones, así que si no lees es porque no tienes la más mínima curiosidad. 

Muchos nos centramos en nuestros campos y no salimos de ese cerco; lo sé. Yo he estado en esa situación. El estudiar Filología Inglesa me ha limitado mucho a la hora de la lectura. Hasta hace bien poco, solo leía literatura inglesa y americana, y, por ejemplo, de la literatura de mi país no tenía ni idea. Sigo sin tener ni idea, pero en mi pila de libros pendientes, en la que sigue habiendo mil ingleses o americanos, ya hay espacio para las literaturas de otros países. Sé que si has elegido una rama es porque eso es lo que te interesa, pero no me cabe en la cabeza que no te atrevas con nada que se salga de lo tuyo. Repito: a mí también me pasa, pero intento leer de todo, ver todas las películas y series que me recomiendan, y, por supuesto, escuchar toda la música que me sugieren. Hay que darle una oportunidad a todo; si luego no te gusta, siempre tienes tiempo de dejarlo y probar otra cosa; tú por eso no sufras. 

Ahora, en serio, mi abuela que fue al colegio hasta los 12 años, se ha leído una lista de libros que no tiene nada que envidiar a la lista de lecturas obligatorias de cualquier filología. Mi abuela, que muchas de las cosas escritas en los libros las ha vivido en directo. Y los jóvenes no se atreven a sujetar un libro, no vaya a ser que se corten al pasar página. ¿Qué está pasando? ¿Es que nadie quiere progresar? Pues ya lo dijo Nietzsche entre otros: el conocimiento es poder y el ser humano tiene que desarrollar ese poder, así que si no hacéis nada por desarrollarlo, realmente no sé a qué aspiráis. 

Fdo: una ignorante que jamás dejará de serlo.

domingo, 17 de mayo de 2015

La literatura y las artes frente a los estados de crisis

Hola, amiguitos!

Os dejo aquí el cartel del congreso que hemos organizado 5 compañeros del Máster en Estudios Literarios de la UCM y yo. Es un congreso interfacultativo e interdisciplinar; hemos contado con la ayuda de una compañera más del máster y otro compañero del Máster en Investigación en Arte y Creación de la Facultad de Bellas Artes de la UCM para hacerlo posible. Gracias a ellos contamos con una exposición de obras artísticas realizadas por los compañeros de Bellas Artes y cerraremos con un recital de nuestros compañeros escritores.

Además de eso tenemos un montón de ponencias dedicadas a las literaturas y las artes de todo el mundo. Si os interesa alguna, no dudéis en pasaros; va a ser una experiencia muy bonita.

Bueno, antes de dejaros el programa también voy a hacer promoción de mi ponencia, aunque a saber cómo sale. Como parte del comité organizador, era nuestra obligación realizar una ponencia; la mía se titula "Dr. Jekyll y Mr. Hyde: las dos caras de la identidad" y tratará como refleja el título de la crisis identitaria. En fin, lo dejo así que tampoco hay mucho más que decir.

Aquí os dejo el programa completo, espero que os guste!

MARTES 19 DE MAYO 2015. SESIÓN DE MAÑANA
SALÓN DE GRADOS, EDIFICIO FILOLOGÍA A
10.30 – 11.00      INAUGURACIÓN DEL CONGRESO
  • Eugenio Luján, Decano Facultad de Filología UCM
  • Elena Blanch, Decana Facultad Bellas Artes UCM
  • Aurora Conde, Coordinadora Master en Estudios Literarios UCM
  • Comité Organizador del Congreso
11.00 – 12.00      CONFERENCIA Preside: Asela María Pérez Velayos
  • Ulises Culebro, EL MUNDO: “De la idea al papel”
11.45 – 12.15      PAUSA 12.15 – 13.30      EXPOSICIÓN DE OBRAS PLÁSTICAS DE LA FACULTAD DE BELLAS ARTES HALL DEL EDIFICIO DE FILOLOGÍA A
  • Preside: Xana Álvarez Kahle, Coordinadora del Máster en Investigación en Arte y Creación UCM
  • Presentación: Irene Díaz Castellanos y Antonio Ferreira
Lucas Agudelo:               “Tarjeta Inmigrante Gold Plus” y “Rayuela”
Antonio Castañeda:        “Nice to meet you”, “El beso” e “Iluminación”
Antonio Ferreira:             “Capitelismo -G. Washington” y “Capitelismo–Washington DC”
Sandra Gª González:      “Flor de calderilla”
Jesús García Plata:         “Smartphone”
Lidia García Molinero:     “Sin título” y “Sin título”
Lola Mansilla Sánchez:   “Silencio”
Coco Moya:                     “La revuelta íntima”
Laura Pérez Tabarés:     “Contra la subida de tasas”  

MARTES 19 DE MAYO. SESIÓN DE TARDE
SALÓN DE GRADOS, EDIFICIO FILOLOGÍA A
ARTE EN REACCIÓN
15.30 – 16.15      PONENCIAS Preside: Ricardo Horcajada
  • Lola Mansilla Sánchez: “Dispositivos artísticos/culturales frente a la estética neoliberal”
  • Laura Pérez Tabarés: “Acción fotográfica en internet: ficción lúdica contra la crisis”
  • Lidia García: “Graffiti como expresión política”
16.15 – 16.30      PAUSA  
16.30 – 17.15      PONENCIAS Preside: Ángel García Galiano
  • Jaime Fa de Lucas: “La crisis de la conexión en David Foster Wallace”
  • Elisa Ortiz Barroso: “Crisis en la civilización: la deshumanización del hombre en el ideario de Henry David Thoreau”
  • Marisa López Varas: “La carretera e Intemperie: dos visiones literarias de la crisis social contemporánea”
17.15 – 17.30      PAUSA 17.30 – 18.15      PONENCIAS Preside: Javier Fernández Vallina
  • María Jesús Nafría Fernández: “Nuestras guerras de Mikel Ayerbe: Relatos vascos en contexto de crisis”
  • Nerea Campos Godoy: “Los retos de los autores ante la crisis editorial”
  • Raquel Moraleja San José: “Libros: un arma a destruir”
18.15 – 19.00      DEBATE Y TURNO DE PREGUNTAS

MIÉRCOLES 20 DE MAYO. SESIÓN DE MAÑANA
LUGAR: SALÓN DE GRADOS, EDIFICIO FILOLOGÍA A
LA SOCIEDAD NARRA SUS CONFLICTOS
10.00 – 10.45      CONFERENCIA Preside: Aurora Conde
  • Enrique del Olmo, sociólogo: “La crisis del sistema político”
10.45 – 11.00      Pausa  
11.00 – 11.45      PONENCIAS Preside: Ignacio Díez Fernández
  • David Manjón Barrera: “Aproximaciones de la novela a la crisis actual en España”
  • Marco Miguel Andrade Valls: “Sociedad, religión y certeza en Doubt, a parable de Shanley”
  • Ismael Navarro Solera: “‘A contrapelo o sumisión’: Convergencias y divergencias frente a una Francia decadente”
11.45 – 12.30      Conferencia: Preside: David Hidalgo Ramos
  • Alfonso J. Sánchez García, periodista: “Crisis narradas: la función del corresponsal de prensa y de los enviados especiales”
12.30 – 13.15      PONENCIAS Preside: Álvaro Guillén Gutiérrez
  • Alba Pérez: “Leonora Carrington y Remedios Varo, escritura y arte en el exilio”
  • Nina Vasile: “Benjamin Fondane y la crisis de realidad”
  • Roberto Gómez Martínez: “Anarquía en Albania: la crisis de 1997 en El sueño de Damocles de Fatos Kongoli”
13.15 – 14.00      DEBATE Y TURNO DE PREGUNTAS

MIÉRCOLES 20 DE MAYO. SESIÓN DE TARDE
LUGAR: SALÓN DE GRADOS, EDIFICIO FILOLOGÍA A
FUGAS, EXILIOS Y AUTOEXILIOS
15.30 – 16.15      PONENCIAS Preside: Alejandro Hermida
  • Gema Baños Palacios: “Confesiones para no morir: la escritura incandescente de Marina Tsvietáieva”
  • Verónica González: “Sombra del paraíso: la crisis del exilio interior”
  • Julia Serbina: “El hogar perdido en las literaturas de exilio. El concepto del hogar fuera de las fronteras y nacionalidades”
16.15 – 16.30      DEBATE Y TURNO DE PREGUNTAS  
16.30 – 17.00      PAUSA  
17.00 – 18.00      CONFERENCIA Preside: Julia Serbina
  • José Carlos Rodrigo Breto, escritor: “Escrituras ‘en la noche’ del sistema totalitario: literatura y estratagemas”
18.00 – 19.00      MESA REDONDA Ruptura de sistemas y crisis de identidad nacional: la literatura en épocas de guerra y conflicto Coordina: Eugenia Popeanga
  • Participan: Javier Fernández Vallina, Alejandro Hermida, Carmen Mejía, José Carlos Rodrigo Breto, Julia Serbina y Eugenia Popeanga

JUEVES 21 DE MAYO. SESIÓN DE MAÑANA
LUGAR: SALÓN DE GRADOS, EDIFICIO FILOLOGÍA A
CRISIS IDENTITARIAS: EL GÉNERO, EL INCONSCIENTE, LA VIOLENCIA
10.00 – 11.00      PONENCIAS Preside: Eduardo Valls
  • Bárbara Martínez: “ Jekyll y Mr. Hyde: las dos caras de la identidad”
  • Carmen Redondo Cañadas: “Magia, vampirismo y sexualidad en la literatura y el arte del siglo xix”
  • Catalina Badea: “Orlando, ¿‘una habitación propia’ para lo femenino o lo masculino? Género en crisis en la novela de Virginia Woolf”
  • Álvaro Guillén: “Cuanto queda de las rosas quemadas: la sensibilidad femenina frente al paso del tiempo y la vejez”
11.00 – 11.15      DESCANSO  
11.15 – 12.00      PONENCIAS Preside: Barbara Fraticelli
  • Jesús Muñoz Carrillo: “Déficit de experiencia: el sujeto pasivo y la violencia extrema”
  • Olha Borshchak: “Máscaras de madurez: crisis del individuo en Ferdydurke de Gombrowicz”
  • David Hidalgo Ramos: “La crisis identitaria del verdugo sin víctima en la literatura y cine de horror contemporáneos”
12.00 – 12.15      DESCANSO  
12.15 – 13.00      PONENCIAS Preside: Catalina Badea
  • Santiago Peña: “Energía psíquica en Usted se tendió a tu lado de Julio Cortázar”
  • Chayeon Park: “La sombra a mediodía: aproximación a La isla a Mediodía de Julio Cortázar”
  • Francisco García de Yébenes Castro: “Crisis del conocimiento y del tiempo en los cuentos de Unamuno (pecado)”
13.00 – 13.30      DEBATE/TURNO DE PREGUNTAS

JUEVES 21 DE MAYO. SESIÓN DE TARDE
LUGAR: SALÓN DE GRADOS, EDIFICIO FILOLOGÍA A
EL YO Y SU CUERPO
15.30 – 16.30      CONFERENCIA Preside: Manuela Partearroyo
  • Tomás Bañuelos, escultor: “La plasmación de la materia”
16.30 – 16.40      DESCANSO  
16.40 – 17.40      CONFERENCIA           Preside: Antonio Ferreira
  • Ricardo Horcajada, Facultad de Bellas Artes, UCM: “EL ARTISTA ES UN TRAIDOR DE CLASE. Imposibilidad de un arte comprometido, político o social”
17.40 – 17.45      DESCANSO  
17.45 – 18.45      PONENCIAS Preside: Bárbara Martínez
  • Laura de la Parra Fernández: “Cuerpos en crisis: desórdenes alimenticios en los espacios postcoloniales en Nervous Conditions de Tsitsi Dangarembga y Beloved de Toni Morrison”
  • Enrique Galván Jerez: “El rito de paso en una crisis: tres ejemplos de la cultura japonesa contemporánea”
  • Yushu Yuan: “¿Medicina o veneno? Narrativa contemporánea china frente al Realismo Mágico latinoamericano”
  • Coco Moya: “La revuelta íntima: ‘Se busca negro para TFM’”
18.45 – 19.00      DEBATE Y TURNO DE PREGUNTAS

VIERNES 22 DE MAYO. SESION DE MAÑANA
LUGAR: SALÓN DE GRADOS, EDIFICIO FILOLOGÍA A
LOS ARTISTAS Y LA CREACIÓN: SOLUCIONES, DESTRUCCIONES, MUTACIONES
11.15 – 12.00      PONENCIAS Preside: Arno Gimber
  • María Luisa Hernández García: “Escribir después del horror: la memoria fragmentada y la dislocación del tiempo en Matadero 5 de Kurt Vonnegut”
  • Borja Fernández Martínez: “La actitud suicida: Sylvia Plath y Alejandra Pizarnik”
  • Asela María Pérez Velayos: “La victoria de lo destruido: Leopoldo María Panero”
12.00 – 12.15      DESCANSO 12.15 – 13.00      PONENCIAS
  • Preside: Pilar Andrade Boue
  • Marta Juste Luengo: “La llegada del cine sonoro: renovarse o morir”
  • Tania Gil Domínguez: “Crisis de representación de un icono: Rosie the Riveter
  • Rafael Vidal Sanz: “El cuerpo como escenario de la crisis: el cine de los hermanos Dardenne”
13.00 – 13.30      DEBATE Y TURNO DE PREGUNTAS  

VIERNES 22 DE MAYO. SESIÓN DE TARDE
LUGAR: SALÓN DE GRADOS, EDIFICIO FILOLOGÍA A
PERSPECTIVAS DE FUTURO
15.30 – 16.15      PONENCIAS Preside: José Manuel Lucía Megías
  • Patricia Pérez Vergara: “Crisis universal en clave personal: Destino, un poema de Antonio Daganzo”
  • Violeta Nicolás: “La autoficción como estrategia creativa”
  • Irene Díaz Castellanos: “El cuento de la crisis. La situación de la nueva narrativa breve en España”
16.15 – 16.30      DEBATE  
16.30 – 16.45      PAUSA  
16.45 – 19.00      RECITAL
Gema Palacios y Emily Roberts
Anamaría Trillo
Hazel Messiatz
Cristina Penalva Pastor
Jesús De Matías Batalla
Anna Scicolone
José Pejó Vernis
Jose A Pamies
Relatores 8.0: Cristina Del Toro Tomás , Daniel G. Domínguez y Covadonga González-Pola
Enrique Sabaté
Carlos Ceballos de Castro
Verónica Aranda
Leo Zelada
Violeta Nicolás
Gelu Vlașin
Rosario Delgado Suárez
Jose Manuel Auñon Henares
Antonio M. Moreno  
19.00  CLAUSURA DEL CONGRESO    


DESEADNOS SUERTE!

domingo, 7 de diciembre de 2014

Sobre la ¿felicidad?

Hablar de la felicidad es un tema jodido. La verdad, si buscáis artículos serios y filosóficos este no es el sitio. Tenéis miles de filósofos conocidos y majos que tratan el tema de la felicidad. Esto es más una opinión o una impresión personal.

El otro día escribía en mi diario algunas palabras acerca de la felicidad (sí, empecé a escribir un diario porque necesitaba desahogarme aunque fuera conmigo misma porque no es justo que el pobre Alberto, que es el único que lee este blog, se tragara siempre mis penurias). Aunque rompa ese juramento socrático que parece que se establece entre tu yo y tu yo cuando empiezas a escribir un diario, os desvelaré –cual secreto de estado- lo que decía en ese momento.

Hablaba de mi Erasmus, como siempre. Se ha convertido en un tema bastante recurrente ya sea por mi nostalgia, que parece infinita, o por mi aburrimiento, que sin duda es infinito. Decía entones que cada situación y cada momento parece meterse en mi cabeza y buscar su relación con el Erasmus, porque fue un año inolvidable. Y además de los inolvidables de verdad. Asociaba yo esta nostalgia a lo que podría haber sido el único instante de –ojo a la palabreja- felicidad. A continuación empezaba a desvariar como voy a proceder a hacer aquí.

El caso es ¿quién puede definir la felicidad? Es curioso que normalmente los libros, las películas, las canciones hablan de desamores, de tristeza, de dificultades, de problemas… No solemos tener narraciones de felicidad. ¿Por qué? Bueno, muy sencillo, creo yo. La felicidad no inspira. No es lo mismo intentar describir un momento de felicidad que un momento de tristeza. Y además ¿a quién le interesa saber que hay gente más “feliz” que uno mismo; que hay gente con menos problemas; que hay gente sin preocupaciones? No vende. Tenemos que ver que hay gente tan desdichada, o más, que nosotros y que al final logran sus objetivos (los finales esperanzadores) o mueren intentándolo (no tan esperanzadores, pero aún así te animan a reaccionar).

Personalmente creo que lo que nos pasa es que conocemos demasiado bien la tristeza. Tanto que a veces nos resulta difícil separarnos de ella y entregarnos a la felicidad. Pero, para ser sinceros, ni siquiera sé si ese sentimiento o estado de felicidad existe. Decía en mi diario que el viaje Erasmus se me antojaba ya utópico. No podían seguir tantos buenos momentos, tantas vivencias geniales… Concluía yo que quizás la felicidad era eso: utopía. Es decir, algo que parece irrealizable. Aunque añadía (dios mío, ya me cito a mí misma… no mola nada) que también es un estado efímero. De eso sí que no hay duda.

Concretamente me refería a la felicidad como un estado utópico al que se puede llegar en momentos puntuales de la vida. Obviamente, si se consigue deja de ser utópico. Pero a lo que me refiero yo es a que una vez se escapa ese momento (de ahí lo efímero) se convierte en utópico porque parece que no volverá nunca. En fin, supongo que, como efímera que es la felicidad, va y viene. Pero no sabes cuándo, ni cómo y muchas veces ni siquiera sabes que eres feliz en ese momento. Lo ves a posteriori cuando empiezas a recordar y de tus labios se escaba un “aaah, ahí sí que era yo feliz”.

Entonces, ¿qué mierdas es la felicidad? Pues no lo sé. Cada uno la asociará con los que considera los mejores momentos de su vida. No les falta razón. Es uno de estos casos en los que decimos “es relativo”. ¿Qué es el tiempo? Una unidad relativa. ¿Qué es el frío? Pues dependerá de si vives en el polo norte o en el Sahara; por tanto, es relativo. Lo mismo con el calor. ¿Qué está rico? Pues, mira, no sé; a mí me gusta la fanta de limón, pero a ella le gusta la fanta de naranja. Relativo. Lo mismo pasa con la felicidad.

Yo relacionaba la felicidad con mi Erasmus. Según yo, es lo más cercano a la “felicidad” (aún sin saber qué es y aún dudando de su existencia) que he experimentado y que recuerdo. Decía que ahí era “feliz” porque eran momentos en los que estaba despojada de responsabilidades, de culpas, incluso de la sociedad y la cultura que siempre me habían acompañado; no tenía preocupaciones. Es cierto. Era como empezar una vida de cero. Como si crearas una vida nueva en Los Sims, por ejemplo. Nuevos amigos, nueva cultura. Obviamente, no perdí jamás el contacto con mi vida real, pero yo vivía ahí en esa vida utópica pero real en la que mi única preocupación era aprobar (y francamente, no era nada difícil). Ni siquiera me tenía que preocupar por el dinero, porque papá y mamá me mantenían. Dime tú si esa vida, vista desde la perspectiva material y capitalista de hoy en día, no es fucking felicidad. Cuando te lo dan todo y no tienes nada de qué preocuparte lo único que te queda es intentar no aburrirte y ser “feliz”.

Comentaba yo que a lo mejor la “felicidad” está encerrada en esos momentos en los que aprendemos a vivir sin el resguardo de la familia o el apoyo de los amigos (entendedme, los amigos y la familia jamás te dejan pero estando lejos no es lo mismo); en los que rozamos, e incluso atrapamos, la independencia y nos dejamos embaucar por su aroma y persuadir por su delicioso sabor (aunque cierto es que era una falsa independencia); cuando abrazamos lo diferente y nos fundimos con la alteridad.

Pero llega siempre un momento (mismamente un mes después de volver de ese viaje tan real que parece irreal) en el que haces una analepsis, como diríamos los filólogos, o un flashback, como diríamos los filólogos ingleses, y analizas. Tú no tenías preocupaciones, pero tu familia sí; tú te creías libre e independiente, pero tu familia siempre estaba ahí (porque sin ellos no habrías podido experimentar esa sensación aunque fuera falsa); tú creías que abrazabas lo diferente pero en cuanto lo abrazabas ya no era diferente. Es decir, que todas esas sensaciones, obviamente fueron reales, pero a la vez irreales. Irreales porque era demasiado bueno para ser cierto y, sobre todo, era demasiado bueno para que continuara. Por eso llego a la conclusión de que la “felicidad” es efímera porque solo dura un instante y utópica porque es una especie de situación irreal.


Como dice mi abuela cada vez que le digo cuánto echo de menos Soton y a la gente, tenía que acabarse porque eso no era la vida real. Parece un texto bastante pesimista, pero en realidad no lo es. La moraleja, como siempre, es que aunque parezca irreal, sí que existen momentos “felices”. Podríamos decir “menos malos que otros” o “dignos de recordar”, porque al final parece que solo nos acordamos de lo malo e incluso nos regocijamos en ello. Hay veces que la vida lo pone jodido y que no puedes evitar estar mal. Nadie te asegura ser feliz, porque ¿qué es eso?, pero siempre estarán ahí los recuerdos menos malos que otros o los recuerdos que ya se creen utópicos que harán que al menos saques una sonrisa, aunque sea tan efímera o momentánea como la “felicidad”. 

martes, 23 de septiembre de 2014

¡Caca, caca, eso no se come!



Esto es como si fuera un diario. Cada vez que escribo aquí, escribo alguna mierda que pretende ser guay y se queda en entrada de autoayuda (eso sí, tabulada correctamente). Coincide que cuando necesito desahogarme es cuando estoy en modo ploff (si es que eso es un modo). A ver, es un poco lógico. Cuando una está más o menos feliz no tiene necesidad de expresarlo tan profundamente como cuando una está en un estado de mierda que lo que quiere es que se entere todo el mundo de lo desgraciada que es. No os hagáis los locos porque sabéis que es cierto. Pero, en realidad, lo único que buscamos es un poco de comprensión y cariño (y sobre todo que nos hagan ver que no estamos locos, aunque hay veces que no tenemos remedio).


Bueno, hoy estoy y no estoy; voy y vengo; me pierdo y me encuentro. En realidad, todo está bien; todo está chachi. Pero ¿qué quieres que te diga?, hay veces que estás ahí como ploff. ¿Qué mierdas es ploff? Este post no se va a caracterizar por si riqueza lingüística, como veis. Hasta donde yo sé es una onomatopeya, como cuando se cae un tomate o un huevo al suelo y hace “ploff”, pero en este caso lo usamos para definir un estado de ánimo que es jodido de definir sin la palabreja/onomatopeya/mierdapincháenunpalo “ploff”. Obviamente es menester definirlo y que salga de mí, cual exorcismo de sentimientos, porque si no esta entradita no tendría sentido ninguno.

Desde mi perspectiva es una cosa como gris y fea. No mola. Podría ser cualquier guarrería de estas que cogen los niños pequeños en el parque y se la llevan a la boca. Menos mal que sus madres están ahí para decir “caca, caca, eso no se come”. O sea que sí, en definitiva, es una cacota (le puedes poner ojos como la del whatsapp, así sigue siendo una cacota pero es más simpática :D).


El caso es que el susodicho ploff viene causado por una situación de acumulación de sentimientos. Yo, he de confesar, no soy una persona que llore mucho (excepto cuando bebo que a veces me da por llorar; una vez al parecer empecé a llorar, me preguntaron el porqué y contesté “because I’m so happy” y ya sabemos que los borrachos dicen la verdad), pero siempre lo digo: hay que desahogarse de vez en cuando. Y no me refiero a escribir, que también, me refiero más bien a llorar. Hay que llorar de vez en cuando. Me pasa como a las calles de mi barrio que se llenan de mierda durante el verano y necesitan unos días de lluvia para que se lleve por delante toda esa porquería acumulada.


También tiene que ver la impotencia de mirar alrededor y ver que no soy estrictamente necesaria. ¡No puedes pretender ser el centro del universo! Lo sé, lo sé. No es el centro lo que quiero ser y además sé que todo el mundo es prescindible. Pero es otra vez el ploff. Hay veces que por muy asumido que lo tengas te sale por algún rinconcico de tu cabeza que ya piensas “menuda hijaputa con lo bien que estaba yo sin pensar”. Llámame loca pero ¡qué bien viviría yo si la vida consistiera en meros instintos! O no ¿eh? Que a lo mejor la selección natural haría que muriera a la primera de cambio... El caso es que tanto pensar a veces no es bueno.

La confusión también hace mella. Demasiada información contradictoria desde la misma fuente. Creo que eso agota a cualquiera.


Otra cosa que tiene que ver con el ploffismo de hoy es mi actitud, obviamente. A veces creo que estoy pendiente de muchas cosas a la vez: de mantener el contacto con esta, de hablar a aquel, de si está enfadada esta o se deja de enfadar aquel; y otras veces pienso que paso tanto de todo que después llega el momento de la acumulación. O paso mucho o me involucro demasiado. Creo que es más lo segundo, aunque en casos concretos no te queda más remedio que pasar.


El caso es que eso de involucrarme o pasar hace que me vea sumisa y conformista. A veces acepto situaciones sin siquiera cuestionarlas aunque no esté de acuerdo. Y esto sí que me hace sentirme mal, señores; nada de ploffs y cacas, MAL. Hoy hablando con esa persona que aguanta todos los puñeteros días mis idas de olla y mis problemas me he dado cuenta de esto y también me he dado cuenta de que tengo que cambiar esta situación.

Tanto si me involucro como si hago caso omiso o paso, debo hacerlo por una decisión propia, sin dejarme influenciar y por supuesto sin conformarme con cualquier cosa. Yo no vine para estar de paso. Aquí estoy para disfrutar, para saborear los detalles de cada situación y para dejarme llevar siempre atenta de todo lo que vivo. Me involucro en cada situación tanto como siento porque no quiero estar en ninguna de ellas de paso. 


No puedo vivir siempre dependiendo de lo que quieran, opinen y piensen los demás. Es hora de pararse a pensar y tomar decisiones. De arriesgarse aunque sepa que a otras personas les cuesta más. De asumir los riesgos y los sufrimientos que las decisiones conllevan pero de asumir con más fuerza que los momentos de alegría existen y son los que al final se quedan contigo. De comprender que es mucho más grande la idea de sonreír dos días, dos horas, dos segundos que la idea de llorar dos horas, dos días, dos meses.


Los riesgos están ahí y está claro que a nadie le gusta sufrir y que si se puede evitar, se DEBE evitar. Lo que no está nada claro es que se hagan las cosas con miramientos al sufrimiento. Lo que os digo: aquí no se está de paso. Cada decisión conlleva sus consecuencias, pero tomad las decisiones teniendo en cuenta las sonrisas como soles que, sabéis con certeza, os provocarán y no los llantos que, a lo mejor, os toca sufrir.


Esto es muy fácil decirlo o escribirlo pero ahora hay que ponerlo en práctica.



Y, en efecto, me ha salido otra de estas entradas con mensajito al final. Pero, ¡no os apuréis niños!, próximamente habrá un intento de relato por aquí con moraleja (creo) pero no tan explícita (espero).

P.D.: Prometo que la próxima entrada improvisada será cuando esté pletórica, eufórica y todo lo que tenga que ver con la felicidad/alegría/éxtasisdeSantaTeresa

P.D.1: Y QUE QUEDE CLARO QUE LA PERSONA QUE MÁS ME AGUANTA TODOS LOS DÍAS, SOBRE TODO CON ESE TEMA QUE ME TIENE HASTA LA PAPAYA, ES NADA MÁS Y NADA MENOS QUE LA SEÑORITA LAURA. Aunque he de decir que hay muchas más personas que me sufren en silencio. A ellas: Lo siento y Gracias :D

sábado, 10 de mayo de 2014

La madurez pa' la fruta

Y de repente llega ese momento. Ese momento en el que miras fotos en el Facebook de las que fueron tus compañeras de colegio e instituto y las ves creciditas y todas monas con sus vestiditos y sus viajes. Muchas de ellas con novio desde hace bastante. Otras sin novio pero con objetivos bastante claros. Y salen en todas las puñeteras fotos bien (¿cómo lo hacen?) Y luego te observas a ti misma. No hace falta que sea en modo trascendental y tengas que irte a hacer el Camino de Santiago para encontrarte, vale solo con mirar TUS fotos de FB. Y, claro, ya sabemos que las comparaciones son odiosas pero no puedes evitar comparar. Y ahí estás tú: con tu camiseta de AC/DC y tu jersey de los Rolling, sin maquillar y casi siempre con algo de alcohol en la mano… sí, es cierto que a veces te arreglas un poquito, pero incluso con tus mejores galas haces el tonto. Estás crecidita; cierto es. Y has hecho muchos viajes; cierto es. Y sales decente en algunas fotos; è vero è vero. Pero no te engañes, la mayoría de tus fotos son haciendo el canelo.

Te ves así con 22 tacos y te preguntas “madre de Lennon, cuando tenga 30, ¿seguiré llevando en mi ropa grupos de música o cambiaré y solo llevaré vestiditos color pastel y zapatos?”. Y es ahí cuando te sale tu don de predecir un posible futuro (vaya mierda de don que ni siquiera es certero con seguridad) y te ves con 60 años, limpiando el polvo con una camiseta de Rulo al son de "Highway to Hell", para animar las tareas del hogar. Probablemente contándoles historias a tus nietos de lo bien que lo pasaste de Erasmus y recomendándoles que usen protección. Abuela enrollada. Entonces ahí ya es cuando giveas up y dices “creo que nunca voy a madurar”.

Y, bueno, vamos a ver, es cierto que MADURAR es una palabra muy grande. No solo va de cambiar tu ropa. Va de ser responsable, seria, de sopesar (qué palabra tan bonica), de vivir nuevas experiencias… Pero, joder, es que esas nuevas experiencias en mi mente se ven muy turbias. Siempre con un fondo gris. Como si madurar fuera perder el color (al menos los alegres). Entonces es ahí cuando te das cuenta de que prefieres ser así. Prefieres salir con tus compis de la uni a un bareto de mierda donde te dejen entrar con unas Converse (o la versión del Primark) y puedas saltar y que te mire todo el bar como diciendo “estos críos de mierda cada vez se dan antes al alcohol” (y digo críos porque con nuestras pintas y acciones no nos pueden considerar de otra forma) antes que ir a la disco de moda con unos zapatos insuperables con los que no puedes ni caminar y a mitad de la noche ya estés deseando salir de ahí para ponerte las manoletinas de repuesto. Creedme, sé de lo que hablo, yo eso lo he vivido. Eso sí, en ocasiones no te queda más remedio que sucumbir a las convenciones sociales (véase bodas, bautizos y comuniones….y graduaciones) aunque tú lo que quieras es plantarte unos vaqueros a la roca (de esos que aunque se llevan ahora tú estás convencida de que los llevas de otra forma), una sudadera/ chaqueta y una camiseta cuca (porque sabes que hará calor cuando lleves 8 cubatas en la barra libre).

Ojo, que no estoy en contra de la gente que se arregla, que esto no va de criticar. Cada uno es como es y estoy segura de que habrá gente que lo haga porque le salga de dentro y no porque el resto de la humanidad lo haga. Y eso es lo que cuenta. Por eso, yo prefiero que me llamen cría (aunque tenga unos pocos años más) y salir en las fotos haciendo el tonto, y verme en algunas más decente (pretendiendo que tengo alguna posibilidad de futuro) y no perder esos colores que yo imagino se pierden cuando llegas a la MADUREZ… A ver, es cierto que ya no se ven las cosas como cuando se era más joven y lozana. Pero, tíos, qué más da, hay momentos y momentos. Yo quiero ser como mis padres. Con 50 años (aprox) y que siempre saquen una sonrisa a los de su alrededor. Despertarme con 50 años e ir a ver a mi hija, coger un peluche y hacer como si el peluche hablara para despertarla a ella… Coger con 50 años la tabla de planchar y cantar Satisfaction porque como ella dice “es más de los Rolling”…. Recoger la mesa con 50 años e ir cantando canciones de los Beatles mientras compites con tu hija por ver quién acaba antes de recoger y le toca pasar el trapo al hule…. Cantar con 50 años la flautita de California Dreamin’ en la puerta del baño mientras tu mujer se arregla y que ella abra la puerta enfadada y al final se acabe uniendo…


Que hay que ser maduros: correcto. Pero que nunca se deje de cantar porque al final todo va de eso y que nunca se pierda ese toque de colorida inmadurez (que parece que no, pero es una palabra supersuperbonica). 

jueves, 27 de marzo de 2014

Childhood memories, Recuerdos de la infancia

There we were
as every summer
willingly prepared to spend a month in  
isolation
It was heaven. Peace…  
Away from the capital routine,
we could enjoy the smallest detail
running freely  
The air caressing our cheeks
as we walk by the reeds…
and suddenly it was all over.
And there was no air caressing our cheeks any more
but tears fighting to escape their prison
as we went back by force 
to ours.

Escribí el texto en inglés así que personalmente opino que con la traducción pierde mucho (aunque el original sea un cagao también)
Allí estábamos
como cada verano
voluntariamente preparados para pasar un mes
aislados
Era el cielo. Paz…
Lejos de la rutina capital,
disfrutábamos de cada detalle
corriendo libres
El aire acariciando nuestras mejillas
al caminar junto a los juncos…
y de repente se acababa.
Y ya no era el aire lo que acariciaba nuestras mejillas 
si no lágrimas luchando por escapar de su prisión
mientras nosotros volvíamos forzosamente 
a la nuestra. 

domingo, 2 de marzo de 2014